TETUÁN



Esa cal blanquecina y triste.
Voces al rezo modulando los desconchones.
La luz del mediodía quebrándose en las bóvedas.
El silencio incrustado en sus latidos.
Soledades que tañen pausadamente la belleza.
Tardes que serpentean el tiempo detenido,
encelando  los enebros con pájaros primerizos.
Contemplación de un horizonte
herido por la altivez del gallo.
Paloma blanca de pechos generosos
donde crepitan impolutas las estrellas.
Tetuán, magnolia inmaculada
de mujeres y hombres  afables.
Mar de los orígenes que amo.
Descanso lacerado de Fortuny.
Poesía con alas.
Humilde  milagro.

Rocío Biedma

1 comentario:

  1. Paloma blanca le llaman a esa ciudad de azules. Gracias por las alas, las bóvedas, y las soledades.

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